domingo, 31 de agosto de 2008

Palabras de la Presidenta de la Nación en el acto transferencia de A.A. al Estado Nacional


Palabras de la Presidenta de la Nación en el acto transferencia de A.A. al Estado Nacional


lunes, 21 de julio de 2008

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, DRA. CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, DURANTE EL ACTO DE FIRMA DEL ACTA ACUERDO DE TRANSFERENCIA AL ESTADO NACIONAL DE AEROLÌNEAS ARGENTINAS, EN CASA DE GOBIERNO.
Gracias, muchas gracias, buenas tarde a todos y a todas; señor Presidente provisional del Senado; señor Presidente de la Cámara de Diputados; señores Gobernadores de las distintas provincias argentinas; señores legisladores, legisladoras; señores empresarios: recién cuando escuchaba al señor Ministro de Planificación Federal, recordé la primera vez, que volé en un avión, tenía exactamente 22 años, fue en Aerolíneas Argentinas y fue porque un hombre, al que había conocido en mi ciudad, en la Universidad de La Plata, quería llevarme a conocer a sus padres, que vivían en el sur, en Río Gallegos, en la Patagonia y esa vez fue la primera que viajé en avión.
Luego, también, cuando viajé por primera vez, al exterior, lo hice en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, en primera clase, en una primera clase que realmente podía compararse con las primeras clases de las mejores líneas aéreas del mundo.
Quiero decirles que me hubiera gustado realmente que este acto no tuviera lugar, me hubiera gustado mucho que quienes adquirieron la empresa, a quienes se les vendió la empresa hubieran podido llevar adelante una operación exitosa y hoy estaríamos, tal vez, encontrándonos por otras razones, por otros motivos. Pero lo cierto es que la descripción dura, grave, pero cierta que ha hecho el señor Ministro de Planificación, en cuanto al estado de nuestra aerolínea de bandera, en cuanto a la posibilidad de seguir comunicando a nuestras ciudades, localidades del país profundo ha obligado al Estado Nacional a tomar una decisión, esta decisión para poder garantizar el servicio, la comunicación y para poder garantizar la subsistencia de nuestra aerolínea de bandera.
Yo debo confesarles, que recién, cuando escuchaba un poco la descripción de lo que fue la ola privatizadora, que sacudió a toda la América latina, a toda la América, a todo el mundo, tal vez a partir del Consenso de Washington, debo tambièn decir algo que siento muy adentro de mi corazón y de la experiencia, y que no sería sincera sino lo dijera, por lo menos, en voz alta. Yo creo que, más allá de todos los intereses terribles, que alentaron esas políticas y esas doctrinas, tal vez, nosotros los argentinos muchas veces no nos dimos cuenta que con nuestras alentábamos y fomentábamos que esos discursos privatizadores, sobre todo en materia de servicios públicos, penetraran en la sociedad y fueran demandados por la gente, tal vez alguien podrá recordar alguna mítica Doña Rosa, que era permanentemente convocada y anunciada.
Y lo cierto es que ese discurso que, tal vez, sin lugar a dudas, respondía a otros intereses tambiÉn encontraba anclajes importantes en comportamientos y conductas. ¿Por qué? Porque los servicios públicos necesitan una buena prestación, que es la única garantía de que realmente, entonces, esos discursos no penetren. Yo recuerdo, tal vez en otras actividades, no en una aerolínea, que uno debía estar un año o dos para conseguir un teléfono y pagarlo a cifras exorbitantes y tal vez uno no era bien atendido en tal o cual servicio o no podía contar con el agua, o con el gas o no podía contar con la línea de electricidad. Y entonces todo eso fue lentamente como un hilo de agua horadando la piedra y penetrando.
Yo no creo que solamente hayan sido intereses, sino tambiÉn comportamientos y conductas propias que fueron funcionales, tal vez, a esos discursos y a esas doctrinas.
Hoy, Aerolíneas Argentinas es una empresa concursada, está en concurso. Para los que no entienden Derecho, el concurso es el paso previo a la quiebra. En estas condiciones y con una deuda post-concursal, como recién decía el Ministro, de casi 980 millones de dólares, de los cuales 260, algunos síndicos sostienen que es más, que es exigible, ordené al Ministerio que se presentara ante el señor Juez del concurso para precisamente pedir la intervención judicial por esa deuda post-concursal y poder garantizar el servicio mínimo.
Luego pudimos llegar a un acuerdo, que se formalizó hoy, y que consiste básicamente en un período de transición de 60 días, en los cuales debemos analizar - Tribunal de Tasación de la Nación mediante - cuál es el verdadero estado patrimonial de la empresa. Pero esta es una decisión, que no puede ser tomada solamente por quien les habla, por más facultades legales, que tenga como Presidenta de la República. Esto exige también la participación activa del Congreso Nacional. En primer lugar, porque me corresponde por aplicación de la ley 23.6.96, de privatizaciones y la Comisión Bicameral, de seguimiento de las privatizaciones, que tiene participación obligatoria, desde que la compañía se privatizó hasta la fecha.
En segundo término, porque también debemos disponer de sumas para poner en valor, nuevamente, a la empresa. Y de esta manera, luego, plantearnos la participación, a través de mecanismos licitatorios públicos transparentes, nacionales e internacionales, la incorporación de capital privado porque creemos en la articulación de lo público y lo privado para hacer grande a esta empresa.
Creo, entonces, que vamos a tener una participación de los tres Poderes básicos del Estado: quien preside el Poder Ejecutivo; el Parlamento, a quien se enviará el proyecto de ley para su tratamiento y eventual aprobación y, obviamente, la tercera pata del trípode, el Poder Judicial, porque, reitero, se trata de una empresa concursada.
Pero no llegaremos a buen término ni a buen puerto si además no contamos con algo que es esencial, definitivo y estructural en el salvataje de Aerolíneas Argentinas como empresa de servicios y que es la participación activa y positiva de todo su personal, sus pilotos, sus técnicos, sus azafatas, su personal en las maletas. (APLAUSOS) En fin todos los gremios que hoy constituyen el corazón de la empresa y que son realmente los únicos quienes, junto a la ayuda que pueda dar el Estado a través de sus tres Poderes, Ejecutivo, Judicial y Legislativo, pueden salvarla, porque es una empresa de servicios y el objetivo debe ser el usuario, recuperar al cliente de Aerolíneas que se fue ya que los que vuelan quieren volar seguros, quieren salir en término el día que habían previsto y llegar al lugar a la hora y en el día que habían previsto y esto no lo puede hacer ni la Presidenta ni los legisladores ni los jueces.
Que los vuelos salgan en horario, que lleguen en horario, que el usuario no se vea por allí molestado por conflictividades o por cuestiones que le son absolutamente ajenas porque él ha pagado el precio de su pasaje, de su servicio y lo que quiere es recibir ese servicio, es una tarea que, como en toda empresa de servicios, no solamente en Aerolíneas, le va a corresponder a sus trabajadores.
Lo que nosotros tenemos como obligación desde el Estado es garantizar los instrumentos como para que puedan hacerlo, pero el servicio va a ser esencialmente responsabilidad de todos ellos y su salvataje también.
Yo quiero hablarles desde el corazón, desde la sinceridad con la que siempre he abordado todos los problemas. Creo que uno de los principales problemas que muchas veces tenemos los argentinos es no hacernos cargo de las cosas, es ocultar, disimular o disfrazar los problemas; yo creo que todos, absolutamente todos debemos acostumbrarnos a abordarlos con sinceridad, con convicción, con transparencia, con la voluntad, como recién decía el señor Ministro de Planificación Federal, para resolverlos, pero todos sabiendo cuál es la responsabilidad que nos cabe en cada uno de los momentos y en cada una de las acciones que tenemos que llevar a cabo.
No es difícil, yo creo que lo podemos hacer, yo creo que hemos dado muestras de que hemos podido torcer un destino que muchos creían que era imposible hacerlo en la Argentina, como gestionar de una manera diferente, lograr cosas que parecían impensables. Pero para eso necesitamos el esfuerzo mancomunado de todos, una disciplina entre nosotros mismos que garantice que la empresa vuelva a ocupar ese lugar privilegiado que supo ocupar porque estoy convencida de la capacidad de los hombres y de las mujeres que integran su personal. Es necesario que todos pongamos entonces el esfuerzo en la misma dirección, con los mismos objetivos y pensando en los usuarios, nacionales y extranjeros.
Yo quiero contarles, ustedes lo saben, que hemos duplicado la cantidad de turistas en la Argentina: de 2 millones hemos pasado a más de 4 millones, más de 4.100 millones de dólares, 7,7 del PBI hoy es producto del turismo en sus diversas actividades. Es clave para nosotros tener, entonces, una aerolínea de bandera y un servicio aerotransportable, no solamente hacia el exterior, sino también en nuestros vuelos de cabotaje de calidad y eficiencia para no perder todo lo que hemos ganado como destino turístico.
Esto debemos hacerlo con la convicción, no solamente de cuidar nuestro puesto de trabajo, sino sabiendo que nuestro puesto de trabajo lo cuidamos, no porque el Estado se haga cargo de la empresa, sino que el puesto de trabajo en una empresa de servicios se logra brindando el mejor servicio y ganando la mayor cantidad de clientes. Esto es así en cualquier actividad que tenga que ver con los servicios.
Comprender esto es empezar a resolver el problema y yo estoy convencida de que lo vamos a poder hacer porque los argentinos, más allá de las dificultades, más allá de las diferencias que tenemos, somos esencialmente hombres y mujeres inteligentes que, finalmente, vamos a privilegiar, como siempre lo hemos hecho, los intereses de nuestro país.
Con esta convicción y con esta confianza es que hoy me dirijo a todos ustedes y, especialmente, a los trabajadores de Aerolíneas Argentinas, pidiéndoles un esfuerzo muy grande porque el Estado, haciéndose cargo de sueldos, haciéndose cargo de aguinaldos, haciéndose cargo de todo lo que se necesita para poner en marcha nuevamente la empresa, está apostando, junto a todos los argentinos, a que ustedes pueden darnos también esa mano y, entre todos, volver a ser y a construir la Aerolínea Argentina que alguna vez fuimos y que desgraciadamente por esta historia tan terrible que hemos tenido, no solamente en esto sino también en tantísimas otras cosas, habíamos dejado.
Yo quiero agradecer la presencia de todos ustedes y dar un voto de confianza para que juntos todos podamos volver a decir "todos somos Aerolíneas Argentinas".
Muchas gracias. (APLAUSOS)

Palabras de la Presidenta en el almuerzo con el presidente de Lituania


La Presidenta durante su discurso en la firma de convenios con el jefe de Estado de Lituania

Palabras de la Presidenta en el almuerzo con el presidente de Lituania
viernes, 18 de julio de 2008


PALABRAS DE LA PRESIDENTA CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER EN EL ALMUERZO OFRECIDO EN HONOR DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE LITUANIA, VALDAS ADAMKUS



Señor presidente de la República de Lituania, su señora esposa que lo acompaña, comitiva y señores empresarios que integran esta delegación que hoy nos visita a los argentinos: queremos darles la bienvenida a un país como la República Argentina, no tenemos ningún puerto que tenga hielos, como recién nos contaba él como una oportunidad sobre esos puertos en su país que no tienen hielo, pero tenemos para ofrecer también a los empresarios lituanos y a todos aquellos que quieran venir a la Argentina un país pletórico de oportunidades de negocios, no solamente de carácter económico sino también de carácter turístico, de carácter cultural, porque, como bien decía el señor Presidente, las vinculaciones entre los pueblos no solamente son económicas.

Yo creo sinceramente que pese a que el comercio, como bien lo destacaba el señor Presidente, el intercambio, no sea tan importante o no tenga demasiado volumen frente a otros, los valores sobre los que hemos departido hoy por la mañana en el encuentro que mantuvimos en cuanto al amor a la libertad de expresión, de pensamiento, a la vida democrática, el amor a la cultura, a que la gente pueda expresarse libremente, sin presiones, sin amenazas y sin temores, en un mundo cada vez más intolerante y más hostil, creo que es una vinculación muy profunda y seguramente muy fructífera, que va a dar lugar a que también podamos profundizar aún más nuestras relaciones económicas. No solamente porque sea la República Argentina el segundo país en importancia en residentes lituanos fuera de su país de origen, sino porque además tal vez ambos países, señor Presidente, tuvimos experiencias totalitarias, donde las libertades estaban restringidas, cuando no suprimidas, y cuando no solamente se restringía o se suprimía la libertad de pensamiento y de ambular, sino también hasta la vida.

A todas las sociedades que han sufrido experiencias similares las unen vivencias y valores comunes particulares pero al mismo tiempo muy universales. Un profundo amor por la vida y por la libertad, que creo son los dos valores más identificables en la condición humana y que nos universalizan a todos.

Hoy para nosotros los argentinos es un día en el cual tenemos un triste aniversario, que es la voladura de la AMIA. La veo desde aquí a Estela Carlotto que estuvo hoy por la mañana, Carlotto es la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, una valerosa mujer argentina que sigue buscando a su nieto desaparecido y a los de las demás abuelas, 500 chicos nacidos en cautiverio, de los cuales solamente conocemos y tenemos aproximadamente 90. Y creo que tal vez es un testimonio en doble sentido, testimonio de los que nos pasó, pero también de lo que somos capaces de hacer para sobreponernos a los que nos pasó. Porque cuando uno tiene la terrible tragedia de perder la vida de un hijo en manos de un régimen totalitario, sobreponerse a eso, y en lugar de tener una actitud de agresión tener una actitud positiva, de ayuda y de cooperación, es esencialmente un aprendizaje que una sociedad hace acerca de sus propias tragedias y de sus propios dolores.

Seguramente, porque he escuchado muy atentamente esta mañana su valoración de la democracia, su orgullo de participar en Naciones Unidas, un país como el suyo que tiene apenas mil años, va a cumplir ahora su aniversario, realmente nos debe llevar a todos a la reflexión acerca de valores comunes y universales entre los pueblos que deben ser defendidos sin ningún tipo de cortapisas ni restricciones. En esto gracias por el reconocimiento que usted hace a mi país por nuestra lucha por los derechos humanos, que no es por cierto el logro de un gobierno ni de una gestión en particular, sino un logro de toda la sociedad argentina, como seguramente es un logro de toda la sociedad de Lituania el hecho de poder ahora vivir en libertad, en democracia, y con orgullo estar incorporados a Naciones Unidas.

Por eso creo que este comercio va a fructificar mucho más todavía, porque estos son los valores, estas son las identidades. Y después de toda esa comunidad y comunión de valores e identidades viene lo otro, lo que son también excelentes oportunidades de negocios en un país con una multiplicidad de actividades, con una economía absolutamente diversificada, lleno de oportunidades, que ha logrado también recuperarse de una situación muy difícil y que hoy ofrece, por numerosas variables macroeconómicas, ventajas absolutamente competitivas frente a otras economías para su inversión.

Señor Presidente: muchas gracias por el homenaje que le ha hecho a nuestra cultura, el recordatorio de Xul Solar, de Julio Cortazar, ese excelente escritor, irrepetible "Autopista del Sur", es mi preferida. Muchas gracias por estar aquí con nosotros, a usted y a su señora esposa.

Voy a brindar por la República de Lituania, por su libertad, por su democracia, y porque como usted bien lo dijo hace unos instantes, este sea el inicio de una cada vez más fructífera relación. Salud.