sábado, 21 de junio de 2008

Celebración del Día de la Bandera en Hurlingham


La presidenta Cristina Fernández, junto con el gobernador Scioli, en el acto de Promesa a la Bandera con alumnos de Hurlingham.
Celebración del Día de la Bandera en Hurlingham !
viernes, 20 de junio de 2008
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, DRA. CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL ACTO POR EL DÍA DE LA BANDERA EN HURLINGHAM, PROVINCIA DE BUENOS AIRES.


Como recién mencionaba el señor Intendente no es esta la primera vez que estamos en este partido, y particularmente en este hermoso gimnasio, el que me tocó inaugurar, junto al ex presidente Kirchner y el actual presidente de la hermana República de Bolivia, Evo Morales. Por esas casualidades que tal vez tiene la historia, en Tarija, al norte de nuestro país, en Bolivia, hay también una escuela fundada por Don Manuel Belgrano.

Porque a todos ustedes que están en cuatro grado, la edad en que todos juramos la Bandera, nos enseñan primero en el colegio que Belgrano ha sido el creador de la Bandera Nacional y casi todo el mundo cuando le preguntan acerca de Belgrano - debo decirles que es mi prócer preferido, por otra parte - lo mencionan como el creador de la Bandera. Es importante porque es el símbolo de identidad de los argentinos, pero no es lo más importante en la vida de Manuel Belgrano, ni es el legado más importante que él puede darnos.

Yo los invito a que todos ustedes, estudiantes, pequeños, sigan tal vez informándose acerca de quién fue ese gran patriota, Don Manuel Belgrano, un abogado que luego se hizo militar para defender a la Patria. Fue revolucionario en Mayo y militar al frente del Ejército del Norte, para rechazar al invasor colonial. Pero, además, amó profundamente la escuela pública y tenía un gran compromiso con los pobres.

Quiero contarles que, tal vez, el mérito más grande y el ejemplo más grande que Manuel Belgrano puede darnos a nosotros, a todos los argentinos, y a ustedes que recién empiezan en la vida, es que él, cuando tuvo que elegir entre su vocación y el deber, eligió el deber. Ustedes se preguntarán qué significa esto de elegir entre la vocación y el deber. Cuando uno sigue su vocación, cualquiera, puede ser profesional, militar, docente, jardinero, su vocación, está haciendo lo que le gusta, lo que le satisface, lo que le da placer, lo que ha querido ser; cuando uno elige el deber es otra cosa, ya no es la satisfacción de uno mismo, ya no es el gusto personal. Cuando uno elige entre la vocación y el deber está eligiendo en el deber a los otros, al compromiso con la sociedad, al compromiso con el país, al compromiso con la Patria.

Y creo que, tal vez, sea ese el ejemplo más maravilloso de Don Manuel Belgrano: haber elegido como deber no solamente la construcción sino la defensa de la Patria. Tal vez sea ese el legado más importante de ese hombre, muchas veces recordado únicamente como el creador de nuestra Bandera, es el espíritu belgraniano, como yo le digo, el que debe insuflarnos a todos. Y tal vez se piense que era un abogado, luego fue militar, tal vez por eso es un prócer. Siempre se nos quiere mostrar a los próceres como seres de mármol, como seres que poco tienen de humano, tal vez para persuadirnos de que son difíciles ejemplos a imitar, que son casi semidioses. Y no, fueron hombres y mujeres como nosotros, que hicieron ejercicio de esa vocación del deber. Y yo creo que es allí el ejemplo más fuerte, cada uno de nosotros, cualquiera sea el lugar que ocupe, puede también ejercitar esa vocación del deber con los demás, con la Patria o con el prójimo. En todas nuestras acciones, en las más pequeñas, cuando por ahí tenemos ganas de irnos a jugar, en lugar de sentarnos porque sabemos que tenemos que estudiar; cuando por allí sabemos que tenemos que ayudar al que está al lado, pero que eso, a lo mejor, nos significa compartir algo que tenemos en la mano, o tal vez tener algo menos para dárselo al otro que está al lado; eso también es ejercer el deber y pensar en el prójimo. Él fue un hombre así, él fue un argentino así.

Y yo quiero, en este Día de la Bandera, de ese símbolo de unidad nacional, que nos representa a todos, ese símbolo que debe ser de tolerancia, de comprensión, de unidad, recordar a ese hombre, a ese gran argentino, que fue Don Manuel Belgrano y recordarlo de ese modo: como un hombre que, por sobre todas las cosas, ante su vida y ante la historia, decidió cumplir con su deber.

Muchas gracias. ¡Viva la Patria y viva el Día de la Bandera, vivan los argentinos y viva el futuro de todos nosotros! Muchas gracias.

Entrega de viviendas para Pablo Podestá


La presidenta Cristina Fernández junto con el gobernador bonaerensse Daniel Scioli en la entrega de viviendas en Pablo Podestá
Entrega de viviendas para Pablo Podesta.
jueves, 19 de junio de 2008
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, DRA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL ACTO DE ENTREGA DE VIVIENDAS EN EL BARRIO PABLO PODESTÁ, PARTIDO TRES DE FEBRERO.

Gracias, muchas gracias: cuando recién escuchaba el relato del Intendente de Tres de Febrero, acerca de todas las dificultades, de todas las peripecias, que tuvo que pasar en su gestión para lograr esta obra, que hoy estamos inaugurando: viviendas para familias argentinas, y él relataba lo que le tocó vivir, las adversidades, pero estoy segura que son precisamente las dificultades y las adversidades, las que ponen a prueba el espíritu y el temple de los hombres y mujeres que tenemos responsabilidades en la gestión. (APLAUSOS)

Y precisamente cuando luego de poder superar esas dificultades y esas adversidades se pueden ver, hoy, esas casas preciosas, con esa plaza lindísima, que hoy vamos a inaugurar y que hoy han recibido para disfrutar; recién decía Daniel que pocas obras son más importantes que entregar una vivienda.

Yo tuve vivienda propia, recién cuando tenía unos 12 años, antes como tantísimos argentinos, vivía en una casa alquilada. Vivía también en aquellos años, los años 60', una Argentina en la cual todavía los argentinos, aún los que eran trabajadores, como mis padres, podían construirse con su propio trabajo, con su propio esfuerzo la casa, sin la ayuda del Estado. Hoy todavía no hemos llegado a esa realidad de la que todos aspiramos.

¿Saben con qué Argentina sueño? Con una Argentina en la que el Estado ya no tenga que construir más viviendas, que sean los argentinos con su salario, con su trabajo, con sus esfuerzo los que puedan construir cada casa. (APLAUSOS).
Pero mientras tanto es el Estado el que tiene que cumplir ese rol indelegable de estar junto a los que menos tienen, a los que menos pueden, a los más vulnerables, porque es precisamente su responsabilidad hacerse cargo de eso.

Y hoy aquí, junto a estas familias argentinas, inaugurando viviendas, inaugurando ilusiones, abriendo la puerta a la esperanza me siento, como siempre digo, más Presidenta que nunca de todos los argentinos. (APLAUSOS)

Quiero comprometer todo el esfuerzo para que cada día pueda haber un argentino que haya cumplido su sueño del trabajo, de la casa, del estudio, de la realización personal; quiero vivir en una sociedad en la cual todos los argentinos sientan que tienen la oportunidad de construir un presente y un futuro mejor. Estas casas que hoy inauguramos y que además no solamente van a solucionar la vida de una familia, sino que también han dado trabajo a otros argentinos, que con sus cascos amarillos nos miran desde allá del fondo y son también argentinos, que contribuyen con su esfuerzo, su compromiso y su capacidad a que todos vivamos un poco mejor. (APLAUSOS)

Este es el compromiso, que cada argentino tiene que asumir, no con un Gobierno, no con un partido, sino con su Patria: ayudar al país para que todos los días seamos un poco mejor. Ese es el gran compromiso que tenemos que tener.

Y quiero en esta tarde de lluvia, porque este es un Gobierno que no se suspende por mal tiempo, por lo tanto quiero también decirles una cosa: son de muy buen augurio los días de lluvia. Yo contaba recién cuando veníamos en el auto, que el día que me casé con el ex presidente Kirchner, llovía a cántaros. Hubo una broma que me hicieron, no sé si se van a animar a hacérmela, peor quiero contarles que también es de muy buen augurio este día de lluvia para todos esos que hoy tienen la oportunidad de tener el techo propio, es como comenzar de nuevo una vida nueva.

A ellos mucha suerte, muchas felicitaciones. A todos ustedes muchas gracias por lo que hacen todos los días para vivir en un país mejor. ¡Fuerza y adelante, como siempre, gracias! (APLAUSOS).